{"id":911,"date":"2013-08-10T09:23:32","date_gmt":"2013-08-10T08:23:32","guid":{"rendered":"http:\/\/tomascano.com\/?p=911"},"modified":"2013-08-10T09:23:32","modified_gmt":"2013-08-10T08:23:32","slug":"fiesta-de-san-roque","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/airclass.es\/?p=911","title":{"rendered":"FIESTA DE SAN ROQUE"},"content":{"rendered":"<p>             Fiesta de San Roque<br \/>\n  Aquella fiesta  de San Roque,  patrono de Pitres, fue diferente a todas. Por la noche como cada a\u00f1o en estas festividades todo el pueblo se hab\u00eda reunido en la plaza. Corr\u00eda de boca en boca una noticia que hab\u00eda dado punto final a una situaci\u00f3n por todos conocida y comentada desde hac\u00eda mucho: finalmente Paco, el guitarrista, y Almudena, la mujer de Ignacio, el herrero, se hab\u00edan fugado. Todav\u00eda no estaba confirmado pero nadie dudaba el hecho. Hac\u00eda una semana que no se los ve\u00eda. Era rara la tarde que Paco no bajara  a la plaza y se enredara en alguno de los bares hasta altas horas de la noche. Sus manos eran como golondrinas inquietas sobre las cuerdas de la guitarra lo que unido a  su buen timbrada voz, le permit\u00eda desgranar hermos\u00edsimas coplas del variado repertorio de su cante. As\u00ed, cuando las copas siempre de invite y el cansancio  comenzaban a ser evidentes en su estado, regresaba a su cortijo en Capilerilla. El mediod\u00eda siempre lo encontraba en sue\u00f1os. Su arte le permit\u00eda vivir ajeno  a las penurias del trabajo rural. Eran abundantes las propinas de los parroquianos para que interpretase determinadas canciones. Sus manos jam\u00e1s hab\u00edan tocado la mancera de un arado o el mango de un azad\u00f3n. Bien parecido y poseedor de un car\u00e1cter simp\u00e1tico, quebraba con su alegr\u00eda contagiosa la hosca y taciturna forma de ser de los hombres del lugar. Siempre cuidada su vestimenta, la cual, seg\u00fan comentarios eran fruto de regalos de mozas que no pod\u00edan resistir el poder de seducci\u00f3n del cantaor. Se le atribu\u00edan infinidad de romances fugaces que se concretaban en su apartado cortijo. Pero lo que hac\u00eda meses se rumoreaba hab\u00eda dejado de ser algo transitorio.<br \/>\n     No hac\u00eda mucho tiempo que Almudena e Ignacio se hab\u00edan casado. Ella era una delicada flor de Altaibetar, nacida en un humilde hogar de labriegos.  La adornaban tal gracia y donaire, que desde su adolescencia ya hab\u00eda hecho suspirar a m\u00e1s de un mozo de los alrededores.  No se supo bien como fue que Ignacio la conquist\u00f3. Casi  diez a\u00f1os mayor  que ella, tal vez vio en \u00e9l la seguridad de alguien con un oficio independiente y bien considerado. Tambi\u00e9n se dijo que mucha influencia hab\u00edan tenido sus padres en el \u201cs\u00ed\u201d de Almudena. La cuesti\u00f3n es que la relaci\u00f3n se formaliz\u00f3. Ignacio era un buen hombre. Pasaba largas horas frente a la fragua, y el cadencioso golpeteo de su maza sobre el yunque , daba graciosas y art\u00edsticas formas a esas lenguas de fuego, para ir conformando hermosos bucles ferrosos. No era hombre de frecuentar los bares, y cuando lo hac\u00eda,  prefer\u00eda beber en silencio en la m\u00e1s apartada mesa del establecimiento.  Como todos , hab\u00eda disfrutado cuando entraba Paco con su guitarra, pero  desde el inicio de los comentarios, se levantaba apenas \u00e9ste entraba, pagaba lo suyo y se retiraba saludando en voz baja, percibiendo la mirada de todos y oyendo alguna risita mal disimulada.  Pero su verdadera pasi\u00f3n era alg\u00fan fin de semana tomar su escopeta de doble ca\u00f1o y salir de cacer\u00eda. Se internaba en el coto familiar y recorr\u00eda los mismos senderos que desde ni\u00f1o  conoc\u00eda palmo a palmo. Sentado al amparo de la sombra de alg\u00fan casta\u00f1o generoso sol\u00eda fumar pausadamente alternando alguna pitada con un trago de vino r\u00fastico de su bota. Y mientras fumaba y beb\u00eda su mente se sumerg\u00eda en profundas cavilaciones. El tambi\u00e9n estaba enterado de esos comentarios que tanto le dol\u00edan .Existen detalles, signos sutiles que son prueba inequ\u00edvoca para un hombre  cuando una mujer no da todo lo que en la intimidad puede dar. Un gesto, una sumisi\u00f3n molesta, una caricia interrumpida, suspiros fingidos, excusas banales que sin lugar a dudas son rechazos dolorosos que lo zaher\u00edan y \u00e9l soportaba con  estoicidad. \u00bfLa amaba?&#8230;\u00a1pues s\u00ed!, y mucho, pero lo hac\u00eda en silencio. Tal vez porque en su trabajo reinaba el estrepitoso repicar de los hierros, hab\u00edase forjado en \u00e9l un car\u00e1cter introvertido y en apariencia duro. Solo en su mirada poderosa o en alg\u00fan gesto simulado en su boca, pod\u00edan percibirse para quien le interesara, su preocupaci\u00f3n, su curiosidad, enojo, nostalgia, pero nunca alegr\u00eda. \u00bfPero qu\u00e9 era eso que el pueblo rumoreaba?, \u00bfqu\u00e9 Almudena y Paco el guitarrista manten\u00edan un romance clandestino?  Ignacio sufr\u00eda y mucho. Fue aquella tarde en que se reunieron en el convite del bautizo de un sobrino suyo, Paco fue invitado para amenizar la reuni\u00f3n con su cante y su guitarra. \u00bfPorqu\u00e9 ella se desviv\u00eda en procurar que la copa del cantaor no estuviese vac\u00eda?; \u00bfporqu\u00e9 esos aplausos y vivas tan efusivos luego de cada interpretaci\u00f3n?. \u00bfFue casual el roce de sus manos en una de las oportunidades en que ella le escanci\u00f3 vino y su consiguiente turbaci\u00f3n y rubor? . Pues nada era prueba de algo, pero todo sumaba; como esa cont\u00ednua salida de Almudena a visitar a una prima en Fondales, a sus padres en Altaibetar, a su hermana en P\u00f3rtugos&#8230; Por estas visitas descuidaba el orden del hogar, y a veces \u00e9l regresaba de la forja y la cena no estaba lista, o directamente llegaba despu\u00e9s. Estaba en estas cavilaciones acompa\u00f1ado por el zumbido de los moscardones y el susurro de la brisa, cuando de pronto un sorpresivo aleteo lo hizo volver a la realidad. Tras unos arbustos dos perdices emprend\u00edan su pesado vuelo. En un acto reflejo empu\u00f1\u00f3 su escopeta y las derrib\u00f3 con dos consecutivos y certeros disparos. \u201dDej\u00e9monos de historias\u201d murmur\u00f3, y fue a recoger a sus v\u00edctimas.<br \/>\n     Pitres se preparaba para la fiesta de San Roque. Paco hab\u00eda anunciado desde hac\u00eda varios d\u00edas que tal vez esas ser\u00edan las \u00faltimas fiestas en las que participar\u00eda. Estaba pensando radicarse en Buenos Aires. Esperaba la confirmaci\u00f3n que un pariente suyo, afincado all\u00ed, y promotor de su entusiasmo, para concretar el proyecto. En los bares y entre risas le preguntaban si pensaba viajar solo. Hasta hubo  un gracioso que le record\u00f3 pasar antes por la herrer\u00eda para ver si necesitaba algo. Ignacio, en su casa tambi\u00e9n percib\u00eda un clima de m\u00e1s nerviosismo. Almudena parec\u00eda como ausente, casi no com\u00eda y su andar por la casa era diferente a su costumbre. En otros momentos, su mirada se perd\u00eda en alg\u00fan punto lejano a trav\u00e9s de la ventana e Ignacio ten\u00eda que nombrarla m\u00e1s de una vez para que ella se diese cuenta que pretend\u00eda decirle algo. Pero en v\u00edsperas de la fiesta, a Ignacio se le hel\u00f3 la sangre. En un viejo armario de una de las habitaciones menores de la casa, vio la maleta que Almudena trajo cuando se casaron. Dentro de ella,  prendas prolijamente preparadas, zapatos y unas viejas fotos familiares.<br \/>\n     Los cohetes taladraron la noche profunda y la quebraron entre luces y estruendos. Algunos parecieron sonar como bramidos de ca\u00f1ones vengadores. La plaza iluminada por decenas de bombillas multicolores explot\u00f3 en algarab\u00eda, risas y bailes. M\u00fasicos improvisados trataban de paliar la ausencia de Paco y su guitarra. Ni \u00e9l, ni Almudena o Ignacio fueron vistos en toda la noche.<br \/>\n     Pero pasaron unos d\u00edas y la familia de Almudena fue a lo de Ignacio a interesarse por ella. \u00c9l, simplemente les contest\u00f3 que preguntaran a la gente del pueblo, o que buscaran a Paco, que encontr\u00e1ndolo a \u00e9l, tambi\u00e9n la hallar\u00edan.  Los padres de Almudena no eran ajenos a los rumores del pueblo, pero no obstante hicieron la pertinente denuncia policial. Un juez de Orgiva y la guardia civil se presentaron a poco en el pueblo. Entre las diligencias efectuadas, fueron al cortijo de Paco y penetraron en \u00e9l. Todo estaba en aparente orden, aunque se notaba la falta de ropa en los armarios y no pudo hallarse la guitarra del cantaor. Sobre un armario se encontraron las cartas del pariente de Paco en que le comunicaba que ya ten\u00eda todo preparado y que esperaba con ansiedad su viaje a aquellas tierras. El \u00fanico detalle que no encajaba con lo que todo el mundo dec\u00eda ya saber, era que la habitaci\u00f3n principal hab\u00eda sido recientemente pintada. No se entend\u00eda como alguien que est\u00e1 a punto de emprender una aventura transoce\u00e1nica se ocupara en encalar prolijamente un dormitorio. El juez dej\u00f3 el caso abierto, pero el tiempo se encarg\u00f3 de ir cerr\u00e1ndolo. A pesar del precinto judicial, el cortijo sufri\u00f3 sucesivas invasiones y hurtos, hasta convertirse pr\u00e1cticamente en una ruina. Ignacio, sin poder soportar los comentarios y su verg\u00fcenza, vendi\u00f3 su propiedad y se radic\u00f3 en las afueras de \u00d3rgiva. Sin embargo hasta all\u00ed  lo persigui\u00f3 la fama, y al cabo de pocos a\u00f1os, el alcohol, el tabaco, pero sobretodo la pena, lo llev\u00f3 a la tumba.<br \/>\n     De vez en cuando, en las aburridas tertulias de los bares sal\u00eda el caso como tema de conversaci\u00f3n. Una vez alguien trajo la noticia que un tal Paco, cantaor andaluz, hab\u00eda hecho fama y fortuna en el plano art\u00edstico por aquellas lejanas tierras. Incluso se trajo un recorte de un diario argentino que mostraba un anuncio del cantante con su foto que hab\u00eda tra\u00eddo uno de los pocos paisanos que yendo all\u00ed hab\u00eda decidido regresar. A pesar de los a\u00f1os transcurridos y tratando de imaginar los posibles cambios experimentados, el parecido era notable. Para muchos qued\u00f3 como seguro que quien aparec\u00eda en la foto y Paco eran la misma persona.<br \/>\n     Reci\u00e9n comenzados los a\u00f1os setenta, apareci\u00f3 un hombre joven, indiano, pero radicado desde hac\u00eda tiempo en Granada a reclamar el cortijo de Paco. Dijo ser un sobrino, pero todo el mundo opinaba que con seguridad era un hijo suyo. Otra vez aquellos que fueron amigos de Paco discutieron en las tertulias al igual que lo hab\u00edan hecho con la famosa foto del artista, que si la nariz, que si la boca, o los ojos eran los del cantaor.<br \/>\n     El joven se acerc\u00f3 hasta la propiedad acompa\u00f1ado por tres alba\u00f1iles. Fue dif\u00edcil distinguir el cortijo pues las zarzas y los arbustos lo cubr\u00edan pr\u00e1cticamente todo. Sin embargo el casco de la edificaci\u00f3n era perfectamente recuperable con una peque\u00f1a inversi\u00f3n. La tierra ni era mala ni peque\u00f1a. Todav\u00eda quedaban muchos almendros y olivos y una buena haza para huerto. En pocos d\u00edas se limpi\u00f3 la zona y comenzaron las reformas. Se comenz\u00f3 a quitar los viejos revoques. De pronto, la piqueta de uno de los alba\u00f1iles atraves\u00f3 una de las paredes. _\u201dpatr\u00f3n,  parece que esta parte est\u00e1 hueca.\u201d_ dijo el pe\u00f3n. A todos se les despert\u00f3 una s\u00fabita inquietud. Era com\u00fan que en estas construcciones varias veces centenarias se hubieran escondido riquezas en oquedades, y siempre se hablaba de tesoros encontrados que se remontaban incluso a \u00e9poca de los moros. La falsa pared fue cayendo r\u00e1pidamente. Apenas hubo lugar para asomarse as\u00ed lo hicieron. Dentro, dos esqueletos con los cr\u00e1neos perforados por certeros escopetazos; un par de maletas cerradas, y entre ambos, el estuche polvoriento de una guitarra, que al abrirlo, present\u00f3 al instrumento a\u00fan reluciente, y con las cuerdas perfectamente tensas y afinadas.<br \/>\n  10 de junio de 2002<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fiesta de San Roque Aquella fiesta de San Roque, patrono de Pitres, fue diferente a todas. Por la noche como cada a\u00f1o en estas festividades todo el pueblo se hab\u00eda reunido en la plaza. 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